domingo, 30 de marzo de 2014

Emociones y el problema.

Si definimos las emociones como el problema entonces acabamos como la sociedad representada en la película de Equilibrium, donde las emociones son suprimidas con una droga y todo aquel que no tome la droga es considerado un rebelde y en la mayoría de los casos se le otorga una pena de muerte. La vida de un ciudadano común se convierte en fría, repetitiva y mecanizada, sin nada nuevo que ofrecer.
Si definimos las emociones fuertes como el problema entonces acabamos desechando aquellas que mueven al ser humano, las que le motivan y causan revoluciones en personas, grupos o hasta países. Remover eso sería vaciar la vida más de lo que ya está.
Haciendo los rodeos a un lado, el verdadero problema es que la mayoría de las personas no controla, ni tiene intenciones de limitar, sus emociones. Esta es una de las razones por las que definimos a personas como “reactivas”, en otras palabras, responden a lo que suceden y dependen de cualquier cosa que haya sucedido. Es aquí donde podemos cuestionar que tan libre es una persona si su voluntad se ve controlada por emociones y actúa en función de las mismas, para después arrepentirse y lamentarse por ello.
Un adulto que esta fuera de control no es mucho mejor que un bebe berrinchudo que se disgusta y llora por la más mínima incomodidad. El punto de crecer y desarrollarse como persona es poder ejercer la capacidad de raciocinio conforme a lo que los limites biológicos impongan. Nuestra especie sobrevivió gracias al buen uso de su ingenio, sus emociones solo sirven para inhibir el pensamiento y causar acciones irracionales.
No todas las acciones irracionales son perjudiciales, la mayoría sí, eso no está a discusión, pero hay un fenómeno muy específico que surge cuando un individuo se enfrenta a un riesgo o una derrota certera y aun así se lanza al desafío. Se le llama heroicidad. Esta persona se encuentra tomando decisiones difíciles porque siente que es lo correcto y en verdad el mundo se vería beneficiado de tener más personas así presentes.
Entonces se puede desarrollar un método no solo para lidiar con el grave problema que pueden causar las emociones, sino que al mismo tiempo se podría crear una generación, o más, de personas que vivan enteramente como héroes propios de cualquier cultura.

Finalmente, la creación de héroes y de personas que no exploten por sus emociones se remonta a algo muy sencillo: el control emocional.

martes, 25 de marzo de 2014

Un poco sobre el ryu

EL ryu es una institución que se dedica a desarrollar a verdaderos seres humanos y prepararlos para vivir el mundo en la actualidad. A pesar de los procesos chocantes, con sí mismos y con los demás, que pasan los miembros, poco a poco se convierten en personas más dedicadas y más funcionales.
Estudiamos la situación en general, el ambiente en el que nos desarrollamos y quiénes somos, para concluir conociendo que antes de que se nos diese elección, éramos exactamente lo que otras personas hacían de nosotros porque nos dejábamos llevar por nuestras emociones en vez de mantenerse bajo control.
Los temas que se manejan son a la vez simples y avanzados, desde actitudes representativas de una cultura hasta aquello que rige dentro de los individuos, la importancia de lo sagrado y los estallidos/berrinches emocionales.

Un seminario no se completa sin un estudio detallado de cualquier material que se presente, se trata de hacer preguntas y de encontrar respuestas, de entender y de saber cómo pensar. Es muy importante desarrollar la habilidad de cuestionar lo que sabemos, en quienes confiamos, en lo que creemos y en lo que hacemos, además de muchas otras cosas que resultan útiles para conocer (aquello que no se puede conocer, no nos molestamos  en indagar al respecto, excepto las razones mismas por las cuales hay seres humanos que deciden desperdiciar sus vidas haciendo preguntas sin respuesta.)

El desarrollo dentro del ryu es físico y mental. Nos dedicamos a cumplir con nuestro deber, todo lo que hagamos que no esté al servicio de nuestra misión y nuestro propósito nos está deteniendo como un ancla y debe irse. Un ejemplo: de nada sirve fumar si el objetivo es tener una vida saludable, por otra parte, tiene total sentido fumar si tenemos en mente morir por alguna enfermedad respiratoria. Ahora, ¿Por qué deciden muchas personas hacer aquello que no está en sus mejores intereses? Simple. Los seres humanos tienen la costumbre de ser estúpidos y son bastante hábiles en ese aspecto.

¿Qué si es difícil? Claro, pero también es muy simple, no hay “cartas bajo la manga”, ni trucos, ni mucho menos ilusiones de por medio entre lo que somos y lo que queremos ser. Tan sencillo como “Si quieres ser atleta, pues ponte a entrenar” y en la medida que se cumpla con el medio, es la medida en la que alcanzaremos el objetivo. Todos somos mediocres hasta que hacemos lo excelente, entonces somos excelentes, porque somos lo que hacemos y hacemos de acuerdo a lo que somos.