Sin detalles
pero hay progreso, lento y seguro. Tengo total certeza de que haremos del
movimiento MAMBA un éxito, y por ello, no me preocupo de lo que pueda suceder
porque lo superaremos. Nos toca hacer y compensar por la falta de raciocinio en
nuestra especie.
La raza
humana es irracional en conducta, palabra y pensamiento. Lo peor es que las
personas insisten en tener la razón, afirman que es perfectamente entendible
aquello que hacen, midiéndose a sí mismos con unas medidas tolerantes y con
otras bien estrictas a los demás, como lo hace cualquier religioso al criticar
alguna ideología que no esté a favor de la suya. Es representativo de los seres
humanos que busquen proteger su integridad psicológica y emocional escudándose con
ideas que son absurdas (tontas) pero que le sirven para mentirse a sí mismos y
seguir con aquellas acciones que tanto les dañan y tanto les agradan, como una
persona con el desorden obsesivo-compulsivo que tiene una obsesión con el dolor
y se justifica, según él, diciendo que es una manera de superarse a sí mismo el
colocarse 20 ‘piercings’ más. (Que quede claro que en el caso de este muchacho
es físicamente evidente que tiene un problema, mientras en la persona típica tiene
un problema que se mezcla con la norma “todos lo tienen así que es normal tener
algo por el estilo”, y que todos tengan un problema emocional parecido no
significa que sea saludable, de hecho solo demuestra que es un integrante más
del putrefacto rebaño.)
La vida es demasiado
corta como para desperdiciarla inventándose estupideces que ni valen la pena
ser pensadas, ya que causan más daño que beneficio. Es verdaderamente triste
ver personas que van por ahí en su vida siendo títeres de grandes farsas, de
otras personas y hasta de sus propias emociones. De los anteriores puntos
prefiero enfocar en las emociones, con respecto a lo demás, estoy seguro que
para cualquiera de mediana inteligencia puede relacionarlas con algo, pero no
el ser manipulado por sus propias emociones.
Las emociones
hacen a las personas vulnerables y predecibles, lo podría abreviar al decir que
es una debilidad tremenda. Ahora, antes de cualquier prejuicio, surgen dos
interrogantes
1) ¿Las emociones son malas?
2) ¿Por qué las emociones nos harían débiles?
Resulta que
ninguna de esas dos es la pregunta que viene al caso, en realidad lo que
buscamos saber es como es que las emociones están relacionadas con ser débiles,
lo cual es bastante sencillo de responder: El tomar decisiones mientras se está
afectado de cualquier estado emocional lleva a errores, descuidos y al descuido
de como aplicamos nuestro intelecto para analizar las situaciones; pero de por
si no son malas ni nos hacen débiles a menos que nos estemos dejando llevar por
ellas en vez de sentir lo que sabemos que debemos sentir.
La lógica,
la razón, debe tener la prioridad sobre la emoción de otra manera nos convertimos
en seres caprichosos, infantiles, egoístas, impulsivos y sobre todo
despreciables, tal y como nuestra especie ha demostrado a lo largo de nuestra
historia. Ni los dioses ni los mitos se salvan de lo representativo que es
estar a la merced de las emociones sin control en absoluto (estudiar un poquito
sobre mitologías y cuentos: griega y romana para comenzar a ver si entienden
algo después la cristiana que es un poco más popular por ahora.)
Saliendo de
ese tema y entrando al de pensamientos, ahora veo que había ciertas cosas
necesarias de refinar en mí. Si los pensamientos definen quienes somos entonces
debe de haber un escrutinio constante para evitar cualquier intrusión que
pudiese acabar siendo algo que no contribuya al propósito, en otras palabras
fantasear no sirve, imaginar que hacemos algo factible sí, pero ese es otro
tema. Los pensamientos deben estar disciplinados aunque sólo nosotros los
conozcamos por el momento es importante mantenerse recto e inflexible ante
divagaciones por el hecho de que no son útiles ni mucho menos saludables.
Muchos podrían argumentar “tranquilo, están en tu cabeza nomas y no tiene nada
de malo” pero la realidad es que si tiene mucho de indeseable, porque aunque
nadie más sepa que el fallo en mi pensamientos ha sucedido por breves minutos,
yo si lo sabría y eso amerita vergüenza al estar consciente de que ahí, donde
todo comienza, en las ideas, estaría fallando y no está de más recordar la
frase que dice “lo que mal comienza mal acaba”.
Aparte de
eso, los días están cortos, las tareas largas, los deberes y las clases
intensas pero no es nada que escape mi capacidad. Llevo un análisis mental
detallado de las circunstancias y las personas para encontrar cualquier
enseñanza u oportunidad que pudiese aprovechar a favor de todos. Mi vida ha
cambiado de ser un día a día a ser una observación constante, como una meditación
dinámica con atención incrementada en cualquier cosa que este al alcance de mis
limitados y humanos sentidos.
Hace falta
aprender y aprovechar mucho, cambiar y enseñar también. Ya habrá tiempo para la
acción después. RHD.