domingo, 1 de marzo de 2015

Ideas sobre la Hombría

Ayer vi la película de “Kingsman”. El tema de la película no me pareció tan relevante como el concepto  de un “gentleman”. También considere interesantes ciertas frases y acciones en específico que definen a un hombre en esa cultura y que lo diferencian de un niño.

Pensé por horas al respecto (aunque me dedique a leer mientras lo hacía) y llegue a varias conclusiones, algunas que ya conocía y otras con las que no estaba familiarizado.

1)      Las culturas (y sub-culturas) dominantes tienen un concepto de Hombría.
2)      Las culturas (y sub-culturas) deficientes carecen de un concepto de Hombría.
3)      La Hombría y la “adultez” son conceptos diferentes.
4)      Todos los grupos de Hombría tienen un concepto del honor.
5)      El concepto del honor y de Hombría es diferente en cada cultura dominante.
6)      Los Hombres tienden a comportarse con cordialidad con aquellos ajenos a su grupo aunque no les reconozcan.
7)      Los Hombres representan una elite dentro de su población.
8)      Es muy diferente la Hombría a la elite de un país de bajo capital cultural.
9)      La Hombría se puede perder.
10)   Un Hombre es un guerrero.
11)   El concepto del “Honor personal” es ajeno a la Hombría.
12)   Un Hombre tiene un deber con la sociedad de la cual emergió. Más no tiene ningún deber en absoluto con individuos en específico que no participaran en su formación.

Estas son algunas de las cosas que pude recordar, lo iba a anotar ayer pero estaba demasiado cansado y dudo que podría haber escrito algo coherente al respecto, por ello decidí dejarlo hasta que pudiera escribir algo “legible”.

Con respecto al primer y segundo punto, el tener un concepto de Hombría (o carecer del mismo) define  su interacción con un Hombre de verdad. En algunos casos le reconocerá y respetara, otros simplemente le tratara con la misma falta de respeto que lleva en su día a día con los demás miembros de su población. El simple hecho de poseer un concepto de Hombría le permite al ciudadano típico tener algo a que aspirar, un estándar y una medida que define algo importante.

Ahora, con respecto al tercer punto, hay pocas personas en una cultura como es la latinoamericana que puede diferenciar a un Hombre de un adulto, dado que su cultura carece del concepto. Para dar un ejemplo de esa diferencia, tenemos por una parte al adulto típico, que vive para la fiesta y se la pasa “disfrutando” su tiempo libre con cosas que realmente no son buenas para su salud, ni para su familia, ni mucho menos para su futuro. Esta por otra parte un Hombre y para dar el ejemplo me referiré al personaje principal de la película Gladiador, con Russell Crowe, que describe a un personaje cuya voluntad desafía a la adversidad de su circunstancia y se logra imponer sobre una situación que aplastaría a un cualquiera. Durante el proceso de la película, él es capturado y obligado a pelear como gladiador. Sus actitudes se contrastan con los de los demás a su alrededor, que en realidad no tienen nada más importante por lo que pelear que por la preservación de su patética existencia, lo cual se ve manifestado en gritos, angustia, desorden y miedo. Se ve que los demás a su alrededor están sufriendo, mientras que él se encarga de lidiar con su situación.

Con respecto al cuarto, quinto y al noveno punto. Resulta ser, que para ser un Hombre se necesita cumplir con un código de honor. Este código NO PUEDE SER “HONOR PRIVADO” ni personal. Honor que no se puede perder NO es honor, por lo tanto, si pierde su honor pierde también su Hombría. Entonces “algo” tiene que estar haciendo para que su estado de Hombre se mantenga. Las diferencias entre los grupos de Hombres tienden a ser en cuanto a las diferencias culturales de lo que es Honor, no diré que “no es importante” sino que hay muchas cosas que se pueden invertir totalmente de una cultura a otra y sigue siendo honor, sin embargo hay unas cuantas, muy contadas, que no. Por ejemplo, el gran contraste entre los Samurái y los ‘Ninja’ del Japón es que sus respectivas organizaciones manejaban ideas contrarias sobre el combate. Para unos, era deshonorable atacar a su oponente desprevenido y era una falta de respeto el no revelar su identidad. Para los otros, nada de eso era importante más que completar la misión. Claro que ambas compartían un aspecto definitivo del honor, que era la lealtad a su propia organización, lo cual es una constante, que yo sepa, la traición a los suyos propios jamás ha sido apreciada como Hombría en ninguna cultura.

El sexto punto denomina lo que se viene a conocer cómo tratar con respeto. Muy diferente a respetar de verdad. Una vez que se es un Hombre y se tiene un código el cual se sigue en todo momento posible, es muy difícil que tal persona encuentre respeto por un ente amorfo que se comporta siempre en base a lo que sea más conveniente para sí mismo.

El Hombre verdadero siempre busca lo mejor para el grupo, que es también por definición lo mejor para sí mismo, dado que reconoce al grupo con el cual se compara con un ideal de ser. Por lo tanto, no cabe el egoísmo en el grupo. Claro que no está prohibido que se coloquen a sí mismos en tal posición que elevar la autoridad que tienen en el grupo sea lo mejor para el grupo, eso es totalmente congruente siempre y cuando sea para beneficiar a su organización.


Dejare pendientes algunos puntos y brincare rápidamente al último. Cuando me refiero a que no tiene ningún deber con individuos de su sociedad en específico me refiero a que no cualquiera merece su apoyo, hay personas que simplemente han tomado malas decisiones deliberadamente y han causado daño a su sociedad porque les era conveniente. También, ayudar a la sociedad no significa ayudar a un individuo. Por lo tanto, un Hombre puede (y debe) ayudar a su sociedad aun sin haber ayudado a todo aquel que pasara por su camino. De hecho quizá hasta habría sido mejor deshacerse de algunos cuantos parásitos, pero eso es tema para otro día.