Tipo de día: Planificador
Hora: 11:16 pm
No se trata de mí…
Muchas personas me han ya escuchado hablar de mi “venganza” y puesto que jamás he profundizado al respecto, creo que es hora de poner las cosas un poco más claras para aquellos que estén curiosos de saber.
Pero antes de comenzar, es preciso enfatizar en lo vengativo, mas no resentido, que soy. Sencillamente me molesta que, sin justificación, alguien se atreva siquiera a intentar agredirme y tendrá castigo por su intención. Solamente a muy pocas personas les perdono por el tipo de relación personal que tengamos, muy pocos gozan de inmunidad. Por último, los traidores serán cazados de por vida, a cada oportunidad de hacerles pagar hasta que compensen su falla de alguna manera.
Mi “venganza” tiene su historia también, no comenzó de la nada, hubo alguienes que comenzaron con engaños para aprovecharse de mí, hubo quienes me rechazaron sin conocerme, hubo quienes me lastimaron por diversión… Pero eso fue el comienzo, desde pequeño surgió la idea de hacerles sentir lo que me hicieron sentir. “Algún día les lastimare así” esas palabras rondaban mi cabeza a diario.
Muchas experiencias reforzaron la idea de ponerles –a todos ellos- en su lugar, así que la idea nunca perdió fuerza y en vez de eso, fue comenzando a manifestarse y aunque paso mucho tiempo hasta que me di cuenta que gozaba de ciertos privilegios cognitivos sobre los demás, comencé a utilizar mi ventaja para “demostrar” que era “mejor” y funciono muy bien, me gustaba ver que les superara fácilmente en las materias “más difíciles”, era muy gratificante ver su rostro de frustración en esos momentos cuando estaban a punto de suspender alguna materia. Pero luego me di recordé lo que era sentir el dolor de no ser suficiente y me detuve un momento a ayudar a mis compañeros.
Aunque no pasaron muchos meses hasta que surgió una traición, mejor dicho, otra traición y volvió el sentimiento de venganza más fuerte que nunca, pero opte por desquitarme contra personas especificas en vez de humillar a todo el mundo. Y cuando surgieron ciertos individuos de los que no me podría vengar sencillamente, decidí esperar hasta que tuviera la oportunidad, pasara el tiempo que tuviera que pasar.
Muchas veces hubo deseos simples de acabarles y ya, lo más gracioso es que si tuve muchas oportunidades. Un día común llegar y pluma mas cuello y listo, se acabaría su existencia, o ese momento donde estaba en la escalera en el último piso, un pequeño empujón y no tendría salvación. Pero no pude hacerlo, seria encarcelado y mi vida vale más que la de un común como para arruinarla por solo una venganza.
Años más tarde (después de entrar al Instituto Kaizen), mi manera de pensar cambio y ahí mi deseo de venganza evoluciono a diferentes etapas muy rápido, ya no sentía el desprecio a esas personas, ese fuego negro que sentía había desaparecido, pero aunque ya no hubiera un gran sentimiento destructor, las ganas de vengarme seguían ahí, manteniéndose solitarias, sin un resentimiento que las respaldara.
Pasaron algunas semanas hasta que mi “venganza” cambio de objetivo, ya no eran personas especificas, eran segmentos de la población a los que tendría que ubicar, a los mediocres, pero rápidamente cambio de estos hacia otras personas, eran ahora los irresponsables en las posiciones de poder sobre el pueblo y la educación de los que era la culpa por la alta población mediocre. Y así progrese un tiempo, pensando, razonando, reflexionando y termine por ver que el problema no era una serie de personas al azar, no, por el contrario, eran personas que habían salido de esa misma sociedad, en otras palabras, era un ciclo el enemigo verdadero. Una repetición de las malas costumbres hechas por los hombres, pero ¿De dónde salió? ¿Cuándo comenzó?
Las interrogantes comenzaron a surgir hasta que la respuesta apareció: la influencia europea. Claro, todo venia desde ese lugar, después de todo, antes, los indígenas y otros habitantes de las Américas no tenían los problemas ni las actitudes que el hombre “civilizado” tiene… Pero la raíz del problema no residía en el LUGAR de donde provienen ni CUANDO comenzaron, sino en las COSTUMBRES mismas, entonces, ¿Qué creo las costumbres?
Para resumir el texto, durante el proceso de descubrir al “enemigo real” cambie mi blanco varias veces y entre ellas, uno de los más grandes y despreciables que encontré es el dios monoteísta omni-Impotente que tiene problemas de temperamento y baja autoestima. Pero la religión no es el enemigo máximo, no es quien causo todo esto; la religión es un àintentoß (con ciertas excepciones exitosas) de dar una respuesta a lo que no se puede conocer.
El enemigo máximo son las ideas y patrones que se esparcen sin parar y causan perversiones (miedo, conformismo, lujuria, por mencionar algunas) en las personas, creando ambientes socio-culturales detestables y auto-destructivos. Sé que estaré dejando muy a la deriva a lectores que no conozcan el término “sombra” utilizado en MAMBA-ryu, pero el enemigo definitivo es esa sombra que se ha desarrollado y hecho más poderosa a través de los siglos, es una sombra antigua… es LA sombra antigua (¿Oyabun? ¿O el cuartel de Oyabun dentro de los humanos?). (Oyabun es otro término utilizado para describir atributos negativos muy específicos.)
Mi venganza será sobre esa sombra antigua que lleva tanto tiempo atormentando a los humanos, no lo hare porque he sufrido por culpa de esa manifestación de miedo en la sociedad, lo hare por todos aquellos que alguna vez fueron víctimas, por todos los que murieron por culpa de esta…
Esta venganza va por todos.